Mostrando entradas con la etiqueta Nadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nadas. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de septiembre de 2006

Entrevista: Bill Gates

Pregunta: ¿No le parece una paradoja que la democracia más poderosa del mundo siga usando tecnología electoral del siglo XVIII?

Bill: No, no me parece.

P: La Sociedad de la Información ha impulsado definitivamente el mundo globalizado. Las decisiones económicas y políticas afectan de inmediato a todos los rincones de la Tierra. Sin embargo, la riqueza está cada vez en menos manos. La llamada brecha digital amenaza con dejar descolgado al Tercer Mundo. ¿De qué manera cree que la tecnología puede intervenir para evitar este proceso?

B: De ninguna, están listos.

P: Todavía muchos gobiernos luchan contra la tecnología porque temen la libertad de sus ciudadanos: China interviene Internet, Irán prohíbe la televisión vía satélite, Cuba interfiere las emisiones de radio...

B: Es cierto, son nuestra gran inspiración.

P: Desde su posición al frente de Microsoft ha tenido que enfrentarse a muchos problemas éticos. ¿Cuál es el que más quebraderos de cabeza le ha dado? Y ¿cuál es, a su juicio, el mayor problema ético al que nos van a enfrentar en el futuro las nuevas tecnologías?

B: Cuidadito

P: La mayoría de los ordenadores personales que existen están gestionados por programas de su compañía...

...jeje, sí

...en un mundo tan expuesto a las amenazas, la seguridad se ha convertido en una obsesión. La Red ya está siendo utilizada por grupos radicales violentos para difundir información y captar adeptos.

B: Sí, y también por los terroristas

P: Las empresas españolas están perdiendo competitividad. El escaso uso de las nuevas tecnologías, la falta de un verdadero impulso de investigación y desarrollo y su poca coordinación con el mundo universitario están lastrando su crecimiento. ¿Qué consejos daría a los empresarios españoles? ¿Cómo debe ser una empresa en el siglo XXI?

B: Sí, claro, ya te doy la receta.

P: Cómo ve el uso de la tecnología en el futuro de la educación infantil? ¿Sustituirá en este ámbito el soporte electrónico al libro y cuadernos tradicionales?

B: No, sustituiré la educación.

P: El Español o castellano es la segunda lengua más hablada en Occidente. En Estados Unidos su protagonismo es cada vez más trascendente.

B: Gracias.

P: Cree usted que los ordenadores serán más potentes cada día, si serán más rápidos y tendrán una muy superior capacidad de memoria o, por el contrario, los ordenadores no evolucionarán mucho y la inteligencia estará centralizada en la Red.

B: Usted siempre es así?

P: La Fundación Gates ha destacado en los últimos tiempos por su apoyo económico a la lucha contra enfermedades como el sida y la malaria. ¿Cree que la iniciativa privada está lo suficientemente implicada en esta guerra sanitaria y que otras multinacionales están siguiendo su ejemplo?

B: Falta mucho?

P: Siguen sin verse cerca los grandes avances que algunos 'visionarios', usted entre ellos, anunciaban inminentes, como la comunicación con el ordenador en lenguaje natural hablado, escenarios de realidad virtual para interactuar con el PC propio y en Internet, y grandes dosis de inteligencia artificial integradas en la vida cotidiana. ¿Qué parte de la tecnología, el hardware o el software, es la que tiene que dar el siguiente gran salto para que todas esas promesas empiecen a cumplirse de verdad?

B: Mire, no le voy a hacer traducir eso a un lenguaje entendible por no hacerle quedar mal.

P: ¿Qué opina del software libre?

B: Estás muerto, gordito.

P: Steve Ballmer dijo ayer en Singapur que usted es el hombre que más spam recibe del mundo, porque probablemente es el hombre que más correos recibe. ¿Cómo piensa solucionar este problema y el de los virus?

B: Singapur? Es mío eso?

P: ¿Cree usted que en algún momento podrán las máquinas sustituir a las personas, o mejor dicho, ser autónomas, pensar por sí mismas, y subsistir sin necesitar al ser humano?

B: Metafísica es en la sala de arriba.

domingo, 12 de marzo de 2006

De viaje: Magdeburgo

Si uno consigue unos días para irse por allí tiene que aprovechar la oportunidad y no dejar de conocer Magdeburgo.

Es una ciudad extraña, atrapante, repleta de gente peinada a la gomina que camina hacia atrás y se saludan a sí mismos cada veinte metros. Es un ritual antiquísimo que los magdeburguianos defienden a capa y espada, y que al parecer viene de los primeros habitantes de la zona, llegados desde el extremo noreste de Mongolia allá por el 600 después de Cristo.

Pasear por la Markiteng Straße es adentrarse al corazón del consumo, con tiendas de todas las grandes marcas, coronadas por un interminable desfile de comercios dedicados a la gomina y el gel. El olor es un poquito bestia, eso sí.

Si uno llega en domingo, el espíritu y la cámara de fotos lo agradecen. En la Plaza de la Constitusionalle se puede presenciar el concurso abierto de violación de los derechos humanos. Entre la gran cantidad de actos, recomiendo dos: El arte del insulto arameo, una puesta muy cuidada sobre las mil formas de degradar a una persona sin tocarla, y La patada al hígado, mucho más arriesgada, contestataria y dolorosa. Por apenas 5 euros se puede degustar todo tipo de platos y bebidas de la región, y pagando el bono de 10 euros se accede al Sacrificio del Gordo, echando el combustible o encendiendo el fósforo.

Otros sitios imperdibles: El Barrio Nazi, un homenaje a la arquitectura más radical, de ángulos rectos y formas amenazantes, Toxic Toys, la fábrica de juguetes tóxicos que posee una de las colecciones de niños deformes (vivos) más grandes del mundo, la BMW, obvio, y el monumento a Lord Cheseline (foto), patrono de la comarca.

Y por supuesto, no puede irse de Magdeburgo sin visitar el Pueblo Mudo, un caserío a las afueras de la ciudad donde no vuela una mosca y se arman tremendas partidas de Dígalo con Mímica o Pictionary.

sábado, 11 de febrero de 2006

Inteligencia militar (el problema)


El Pentágono, cuando no se dedica a tonterías como Irak o acribillar a cualquiera que combine en su apellido demasiadas aes y haches, se embarca en cuestiones importantísimas, como la que atiende por estos días:

Ha detectado que el ejército está mal, sí sí, que los soldaditos andan cabizbajos por ahí, pateando latas y suspirando mucho. Le ha buscado y le ha buscado hasta que dio con el meollo del asunto: están casados con imbéciles.

Para paliar el problema, que repercute en la calidad de su trabajo (y eso no lo vamos a permitir), está impartiendo un curso para que los uniformados sepan elegir a su media naranja. Listo, ya atajaron el problema de los noviantes, pero qué hacer con los que ya están casados.

Para hallar la solución han seguido un proceso deductivo impecable:

El 85% de los soldados son hombres
El 80%, por deseo o apariencias, está casado con mujeres (a los hechos, las imbéciles)
La función de toda mujer es cocinar, sollozar y esperar cartas desde el frente
Solución: clases obligatorias de cocina y técnicas de lloro patriótico

Archívese

domingo, 5 de febrero de 2006

San Fermín para principiantes


El panorama es más o menos este: casco antiguo de Pamplona, bares abiertos día y noche, un millón de borrachos/as repartidos en las siguientes tareas:
a) yendo de bar en bar, vaso de medio litro en mano
b) durmiendo en plazas y parques
c) desparramados en el suelo, irreconocibles
d) meando a la vueltita de algo

De día, la mayoría de la gente está haciendo b) y c) y de noche abundan a), d) y algo de c). La ciudad desprende un aroma constante proveniente de la siguiente mezcla: cerveza, vino, pis, vómito y productos químicos para matar lo anterior. La gente está feliz. No hay altercados.

Aunque esta peregrinación a La Meca del fermento dura 8 días, el grueso de borrachos confluye el fin de semana: se suele llegar viernes a la noche (3 am +/-), la ciudad está en pedo de hace rato, y uno puede ser recibido, como me tocó a mí, por alguien con una botella de champagne caliente en la mano, que le dice: “Hola, soy Pablo, sobrino de Rodolfo, tomate un trago”. Ante este escenario uno siente dos impulsos: tomar o tomar mucho. Y toma mucho, para no desentonar.

Pasada la hora punta del alcohol, llega el rito taurino: el encierro, que es a las 8 am en punto.

Básicamente podemos calificar a los corredores en dos grupos:
1) local, asiduo (corren todos los años, frescos como lechuga, de blanco, pañuelo rojo, elongan, alguna herida visible y su misión es guiar a los toros para que lleguen rápido a la plaza sin cornear a nadie)
2) forastero, improvisado (de blanco o no, desconoce de dónde aparecerán los toros, cámara de fotos colgando, vaso en mano, risueño, ojos rojos y su deseo es llegar a tocar un toro, tirarse a un costado, ver como revuelcan a todos los demás)

Minutos antes de que irrumpan los toros con toda fiereza, lo hace la policía, que revolea borrachos al otro lado de la valla sin decir agua va. Entre éstos, los más habituales son japoneses, yankees con sombrero mexicano o alemanes en hojotas. Ya con el elenco definido, se dispara el “chupinazo” (petardo) y saltan los toros a hacer su trabajo, la grada grita y quiere sangre. A los 100 metros de iniciada la carrera, ya toros y corredores se entremezclan y empieza a desmadrarse el asunto: los “mozos” corren mirando hacia atrás como perseguidos por el Tiburón de Spielberg, empiezan hostias, porrazos, peloteras y el menú está servido para que el toro elija. Pero como el animal es bastante más civilizado, por lo general sólo quiere evitar a la gente y seguir su camino.

El primer gran kilombo está en la curva de Mercaderes a Estafeta. Este enclave es medio Pamplona. Si el encierro viene tranquilo, lo altera; y si viene alterado, lo termina de enloquecer: la mitad de los toros pierde adherencia en la curva y se van al suelo; cuando se levantan ya perdieron el tren del malón, no saben para donde encarar, y suelen hacerlo hacia el primer tarugo que se cruza, que siempre pertenece al grupo 2. Que esto no derive en carnicería se debe a la celestial intervención de los experimentados, que atraen la atención de los toros y los guían en la dirección correcta hacia la plaza.

El segundo y último entuerto está en la entrada a la plaza de toros, una puerta que ejerce de embudo y que sólo necesita de un tropiezo para que se forme una represa humana que sólo saben sortear los toros, abriéndose camino a pisotones y cuernazos.

Nueve de cada diez heridos corresponde al grupo 2, y el restante, del grupo 1, cae en combate encausando toros y salvando vidas. El cierre lo protagonizan los servicios médicos, reanimando averiados. Al lado, chusmeando, suele haber alguien con la camiseta de Boca.