domingo, 5 de febrero de 2006

San Fermín para principiantes


El panorama es más o menos este: casco antiguo de Pamplona, bares abiertos día y noche, un millón de borrachos/as repartidos en las siguientes tareas:
a) yendo de bar en bar, vaso de medio litro en mano
b) durmiendo en plazas y parques
c) desparramados en el suelo, irreconocibles
d) meando a la vueltita de algo

De día, la mayoría de la gente está haciendo b) y c) y de noche abundan a), d) y algo de c). La ciudad desprende un aroma constante proveniente de la siguiente mezcla: cerveza, vino, pis, vómito y productos químicos para matar lo anterior. La gente está feliz. No hay altercados.

Aunque esta peregrinación a La Meca del fermento dura 8 días, el grueso de borrachos confluye el fin de semana: se suele llegar viernes a la noche (3 am +/-), la ciudad está en pedo de hace rato, y uno puede ser recibido, como me tocó a mí, por alguien con una botella de champagne caliente en la mano, que le dice: “Hola, soy Pablo, sobrino de Rodolfo, tomate un trago”. Ante este escenario uno siente dos impulsos: tomar o tomar mucho. Y toma mucho, para no desentonar.

Pasada la hora punta del alcohol, llega el rito taurino: el encierro, que es a las 8 am en punto.

Básicamente podemos calificar a los corredores en dos grupos:
1) local, asiduo (corren todos los años, frescos como lechuga, de blanco, pañuelo rojo, elongan, alguna herida visible y su misión es guiar a los toros para que lleguen rápido a la plaza sin cornear a nadie)
2) forastero, improvisado (de blanco o no, desconoce de dónde aparecerán los toros, cámara de fotos colgando, vaso en mano, risueño, ojos rojos y su deseo es llegar a tocar un toro, tirarse a un costado, ver como revuelcan a todos los demás)

Minutos antes de que irrumpan los toros con toda fiereza, lo hace la policía, que revolea borrachos al otro lado de la valla sin decir agua va. Entre éstos, los más habituales son japoneses, yankees con sombrero mexicano o alemanes en hojotas. Ya con el elenco definido, se dispara el “chupinazo” (petardo) y saltan los toros a hacer su trabajo, la grada grita y quiere sangre. A los 100 metros de iniciada la carrera, ya toros y corredores se entremezclan y empieza a desmadrarse el asunto: los “mozos” corren mirando hacia atrás como perseguidos por el Tiburón de Spielberg, empiezan hostias, porrazos, peloteras y el menú está servido para que el toro elija. Pero como el animal es bastante más civilizado, por lo general sólo quiere evitar a la gente y seguir su camino.

El primer gran kilombo está en la curva de Mercaderes a Estafeta. Este enclave es medio Pamplona. Si el encierro viene tranquilo, lo altera; y si viene alterado, lo termina de enloquecer: la mitad de los toros pierde adherencia en la curva y se van al suelo; cuando se levantan ya perdieron el tren del malón, no saben para donde encarar, y suelen hacerlo hacia el primer tarugo que se cruza, que siempre pertenece al grupo 2. Que esto no derive en carnicería se debe a la celestial intervención de los experimentados, que atraen la atención de los toros y los guían en la dirección correcta hacia la plaza.

El segundo y último entuerto está en la entrada a la plaza de toros, una puerta que ejerce de embudo y que sólo necesita de un tropiezo para que se forme una represa humana que sólo saben sortear los toros, abriéndose camino a pisotones y cuernazos.

Nueve de cada diez heridos corresponde al grupo 2, y el restante, del grupo 1, cae en combate encausando toros y salvando vidas. El cierre lo protagonizan los servicios médicos, reanimando averiados. Al lado, chusmeando, suele haber alguien con la camiseta de Boca.

15 comentarios:

  1. yo odio a los ecologistas. para mí, son unos papanatas intentando salvar su zoo privado, pero lo de los toros, no lo entiendo. y no hablo de crueldad, derechos y otras pavadas, francamente no lo entiendo.
    pero tampoco entiendo las películas de terror. cómo alguien paga para que le den miedo?

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  2. bestiaria: bienvenida por aquí... algún día intentaré explicar un poco cómo se vive acá el mundo taurino, tiene sus firuletes un poco particulares que no alcanzo a entender del todo...

    ah, y por cierto, los toros en san fermin son encerrados a la mañana en la plaza para las corridas que hay a la tarde, donde perecen

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  3. no soy de lágrima facil, pero cuando veo una corrida de toros me pongo muy triste
    se que es una cuestión cultutal y que tiene toda una tradición, pero me parece de lo mas estúpida

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  4. guzamadour: en resumen es bastante sanguínea, instintiva, machota, es bestia y al mismo tiempo tiene su arte

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  5. Hola!
    No me pronuncio ni a favor ni en contra de las corridas de toros... no sé, con eso de que nunca he visto un toro de cerca...quien sabe.
    Lo que si, es q me gusta esta página...volveré...prometo no robar nada. Saludos.

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  6. asparav, bienvenida por aquí y se agradece. Por aquí se la espera, y con un tequilita, robe lo que quiera

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  7. Primera vez que paso por aqui. La verdad que para no ser de aqui has pillado muchas cosas de lo que ocurre en los encierros y no vas mal encaminado, aunque no llegas al corazon (por decirlo de algún modo).

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  8. pilikina: bienvenida... es eso, una pincelada de la superficie, dejaremos el más allá a los sociólogos

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  9. Hola! te olvidaste de los australianos, que son los más desaforados.

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  10. mira lo que son las cosas, primero había escrito "australianos en hojotas", hasta que me di cuenta de que siempre están en hojotas, y no podía olvidarme de los alemanes, que también se las vi puestas

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  11. estaba a mi lado minutos antes del encierro... me llamo la atencion por la camiseta de boca, el faso a media asta, el tetra en la mano (que a diferencia de argentina ponia en la cara "sangria Don Simon"). Cuando lo vi le hice la radiografia... (es inveitable para mi detectar la presencia del compatriota...). Y casi me muero cuando en lo vi en Tele5... se lo llevaron puesto... Glup!

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  12. Que buen relato!! ahora quiero saber algo de la tomatina.

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  13. chili: no he ido aún a la tomatina, veremos

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  14. Maltrato a los animales significa maltrato a los animales: Sea por tradición, por divertimento, religión o placer.


    A todos ellos, que les espere una muerte lenta y dolorosa.

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